El fragmento del texto "Orígenes" de Amin Maalouf hace referencia a las raíces de cada persona. Con esto se refiere a nuestro origen, es decir, dónde hemos crecido, dónde está nuestra familia y más en concreto, dónde están todas las cosas que estamos acostumbrados a tener y que queremos. Esto es algo que no podemos elegir, el lugar en el que hemos nacido y crecido o quién es la persona que nos ha dado la vida, es puro azar. Sin embargo, sí tenemos la opción de elegir dónde queremos vivir en un futuro y cómo.
A las personas les resulta difícil abandonar sus raíces porque siempre existe un sentimiento de cariño hacia el entorno y las personas con las que se han criado. Quizás otro factor por el que resulta a veces complicado realizar un gran cambio, sea el miedo a lo desconocido. Nos resulta más cómodo aquello que ya conocemos y existe un miedo muy común, al que seguramente todos nos hayamos enfrentado alguna vez, el primer día de colegio por ejemplo. Para progresar hay que vivir nuevas experiencias y dejar todo eso de lado.
Por otra parte, en cada lugar existen unos rasgos físicos típicos y también costumbres que suelen caracterizarlo, por ejemplo; los ojos rasgados son comunes en países orientales o el burka entre las mujeres en los países árabes.
Damos por hecho la procedencia de una persona por su apariencia, cuando en la actualidad convivimos con miles con rasgos diferentes. Porque alguien tenga unos rasgos determinados no significa que proceda de algún sitio en concreto, sino que a lo mejor la parte de los orígenes que hereda de sus antepasados si fueran de algún lugar concreto.
La raíces de una persona, al fin y al cabo, son las que lleva consigo en sus recuerdos y conforman su identidad, es decir, quién eres. Puede transmitirlas a generaciones siguientes, sea en el lugar que sea; porque las nuestras no son como las de los árboles, que se ven obligados a permanecer en un mismo sitio toda su vida.